Autocuidado para Padres

 “Cuidarse para cuidar”

 

El cuidado de nuestros niños en edad preescolar es una tarea demandante y compleja, que requiere de tiempo, dedicación, recursos físicos y emocionales que nosotros como padres debemos poner en marcha de forma continua, para garantizar que nuestros hijos reciban el cuidado que necesitan.

 

Criar, educar con buen trato y mantener un clima de respeto dentro de la familia es parte del trabajo que los padres asumimos, pudiendo nuestra rutina personal y familiar estar abocada a las necesidades de nuestros pequeños. Y, por esta ser una tarea a la que entregamos nuestro tiempo y energía, podemos agotarnos, agobiarnos, desmotivarnos y desarrollar altos niveles de estrés emocional.

 

El estrés emocional puede manifestarse por irritabilidad, poca tolerancia a las circunstancias, tensión, fatiga o debilidad, dolores de cabeza, dificultades para conciliar el sueño en la noche, rigidez en el cuello o malestar muscular en la espalda, dificultades para concentrarse o para recordar, molestias estomacales e intestinales frecuentes y sensación de pérdida del rendimiento o eficacia en sus labores; incluso pudiendo aparecer palpitaciones, temblores, mareos u opresión en el pecho. Todo ello siendo síntomas molestos y recurrentes.

 

La aparición de estrés emocional se puede relacionar a estrés parental, el cual, además de todo lo anterior, influye en la percepción que tenemos de nuestra parentalidad, llevándonos a malestar personal dentro de nuestro rol parental, pudiendo aparecer sentimientos de ´incapacidad como cuidador´, percepción de una ‘relación disfuncional’ con el niño y percepción de que el niño es ´difícil’. Por ello, como parte del ejercicio de una crianza positiva, amorosa, protectora y formativa, se encuentra el autocuidado de los padres.

 

A diferencia de nuestros hijos que no pueden hacerlo por sí mismos, es nuestra responsabilidad como adultos buscar recursos de cuidado personal, incluyéndolos dentro de nuestra rutina diaria.  El autocuidado parental es fundamental para mantener un equilibrio entre nuestras necesidades personales y las inmensas demandas de la crianza. Cuidarnos a nosotros mismos nos permite estar más presentes y disfrutar plenamente de la experiencia de la parentalidad.

 

Entonces, el autocuidado parental significa abrir espacio para desarrollar nuestro sentido de vida propio, necesidades, gustos, descanso y reconexión, resultando ello un factor determinante de la salud física y mental. Ambas de las cuales, al afectarse en nosotros, terminarán afectando a la crianza y al bienestar de nuestros hijos.

 

Dicho todo ello, nos preguntamos ¿cómo cuidarme?, ¿qué debo hacer?. En un principio, es esencial identificar qué necesito, ser capaces de conectar con nuestro cuerpo y emociones para saber si necesito por ejemplo descanso y relajación o por el contrario moverme, tiempo de ocio o espacio en pareja. Este primer paso nos va a permitir elegir la actividad de autocuidado que mejor se ajuste con nuestra necesidad del momento. Una vez identificada podemos verbalizarla, ponerle nombre y mover nuestros recursos para satisfacerla.

 

Ahora nos podemos preguntar ¿de dónde saco tiempo para esas actividades?, en torno a esta inquietud la planificación y organización en la rutina es clave, ya que una rutina estable y predecible nos da una sensación de control de nuestras vidas y las de nuestros hijos, haciendo más fácil encontrar espacios de autocuidado dentro de este orden establecido y procurando el tiempo suficiente para cada actividad del día. Además, un ambiente seguro y estructurado también le brinda la seguridad y confianza a nuestros más pequeños.

 

Una vez podamos identificar nuestras necesidades y sabiendo que éstas pueden ser diferentes para cada uno de nosotros, hay una serie de las pautas de autocuidado que pueden ayudarte a trazar el camino y de las cuales vamos a hablar a continuación. Dentro del área de nuestra salud se encuentra el cuidado del sueño, para lo cual se han definido una serie de recomendaciones generales:  procurar dormir y levantarse a una hora estable todos los días, dormir entre 6 y 8 horas, dormir en ambientes favorables (confortable, oscuro y silencioso), evitar el consumo de estimulantes 4 horas antes de dormir, evitar trabajo y actividades sensorialmente estimulantes antes de acostarse, evitar pensar sobre las actividades del día o planear actividades futuras mientras trata de dormir, evitar acostarse si se está estresado o preocupado. El buen descanso es clave para mantener un estado de bienestar físico y mental.

 

Siguiendo con las pautas de autocuidado podemos mencionar la atención consciente, práctica que nos invita estar presentes en cada actividad, concientizar la respiración y las sensaciones de nuestro cuerpo, reconociendo también qué emociones estamos experimentando. Así, permitir espacios de soledad y silencio, posibilitar la reflexión, regular nuestros niveles de energía y activación cerebral. Pudiendo estos momentos aparecer de forma intencionada o durante actividades de rutina como el desayuno, la ducha o el camino en el carro.

 

Hablemos también del movimiento, participar de actividades que nos permitan mover el cuerpo, hacer deporte, ejercicio o caminar al aire libre por lo menos una vez al día. Igualmente, encontramos la recreación personal, crear momentos de ocio que podamos llenar con actividades que nos gusten, a solas o compartidas.

 

Otro espacio que no podemos perder de vista es el tiempo en pareja. La pareja es el núcleo original de la familia, por lo que redescubrirnos continuamente en nuestro rol de esposos, diferente del rol de padres, naturalmente va a causar un ambiente de bienestar que se extiende a nuestros hijos y resto de los miembros de la familia. Aunado a esto, las relaciones sociales han demostrado ser un factor protector de nuestra salud mental, participar de actividades con amigos reduce el nivel de estrés, genera felicidad, facilita la resolución de problemas, abre la escucha y el apoyo.

 

Aunado a esto último, te invitamos a desarrollar redes de apoyo. Compartir la responsabilidad de la crianza es esencial, el estar sintonizados con las personas que nos ayudan a cuidar y criar a nuestros hijos nos brindará un gran soporte al momento de necesitar ese “tiempo personal” que estamos buscando. Dentro de estas redes de apoyo, nosotros como institución formamos parte importante, brindando un espacio de desarrollo seguro para los más pequeños mientras sus padres pueden desarrollarse personalmente.

 

Para concluir, lo indispensable para obtener resultados de lo que hemos mencionamos es: hacerlo hábito. Los resultados los obtenemos no de cosas que hacemos de forma eventual, sino de aquellas que hacemos forma habitual. Es decir, tu trabajo de autocuidado diario es lo que dará los resultados que deseas, permitiéndote vivir una parentalidad sana, amorosa y con menos estrés.

Cuidarse para cuidar,

criar con menos estrés para criar mejor.

-María Paz Badilla

Sobre Big Kids: Somos una institución educativa inmersa en inglés con 18 años de experiencia que ofrece un programa basado en la experiencia vivencial, la exploración y el descubrimiento.

Big kids conjuga el aprendizaje de una segunda lengua con la preparación integral para formar individuos que manejen sus emociones, sean empáticos, creativos, responsables, honestos y apasionados. Fomenta el trabajo conjunto entre la institución y las familias. Cuenta con dos sedes: Valencia – Venezuela y Ciudad de Panamá – Panamá y ofrece los programas de Morning School o Preescolar para niños entre 1 y 5 años y After School para niños de 2 a 7 años. Para más información puede visitar: www.bigkidslearning.com 

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